“Hay policías en horario de trabajo, pero a la siesta y a la noche, es tierra de nadie”, así lo expresaron, en referencia al violento robo ocurrido ayer a las 14.30.
En horas de la siesta de ayer, un hombre de 70 años, propietario de un local comercial de venta de electrodomésticos fue atacado y asaltado en la puerta de su negocio, en Aristóbulo del Valle al 6.400. Luis Visches, recibió un fuerte golpe en la nuca, justo cuando estaba por ingresar a su negocio, Casa Valle.“No es la primera vez que nos pasa”, dijo con desgano Susana, hija de la víctima.
Mientras tanto, un ventilador secaba el piso que había sido baldeado para limpiar la sangre de las heridas de Luis, quien fue atendido por paramédicos y luego trasladado al hospital Cullen, donde quedó hasta horas de la noche en observación.
Según las primeras declaraciones de la víctima y de algunos testigos ocasionales, un hombre mayor de edad atacó a la víctima en la puerta del negocio, y tras propinarle un fuerte golpe en la cabeza, lo obligó a ingresar al local y –a punta de pistola– le exigió toda la recaudación del día. A puertas cerradas“Nosotros vemos policías patrullando en horario de comercio, pero a la hora de la siesta y a la noche, esta zona se convierte en tierra de nadie”, agregó Susana. Y su frase se repitió en boca de varios comerciantes de la cuadra. “Algunos propietarios de negocios, nos hemos puesto de acuerdo para contratar seguridad privada para la noche. Tenemos vigiladores que recorren la cuadra y controlan un poco. Además, ya no hay local que no tenga alarma y muchos, trabajan a puerta cerrada”, indicó Mario, dueño de un local de indumentaria, que también fue asaltado.
“Hace poco menos de un mes que me pasó algo similar al robo de Luis. Y todavía no pude recuperar ni la mitad de la mercadería que tenía”, expresó Mario. Finalmente, todos los comerciantes lamentan que otra consecuencia de la inseguridad es que quien se ve muy perjudicado es el cliente: el servicio se resiente. “Uno –lamentablemente– ya no atiende a los clientes como antes, que los recibía tranquilo y con las puertas abiertas. Ahora hay que estar mirando para todos lados, y se sospecha de todo el mundo”, remarcó el comerciante.
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